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Mindfulness, herramienta clave para combatir la infertilidad

Seguro que conoces muchos casos de tu entorno porque es algo habitual: hoy en día muchas mujeres tienen problemas para quedarse embarazadas. O tardan mucho o, en los peores casos, no lo consiguen.

Las causas las podemos encontrar en varios niveles.

Desde la mala alimentación, la contaminación del aire, la edad en que empezamos a buscar el embarazo… y las causas emocionales.

El estrés, la ansiedad y la obsesión por ser madres cuando el embarazo no llega tan pronto como esperábamos son factores muy importantes que influyen en nuestra fertilidad.

Ante esta realidad, ¿qué podemos hacer?

Nos hablan mucho de tratamientos hormonales, dietas, seguimiento de la ovulación, fertilización in vitro… pero solemos olvidarnos de un aspecto clave: nuestra mente y nuestro cuerpo están conectados, no podemos ignorar uno y esperar que el otro funcione eficientemente.

Tanto es así que muchas de las profesionales que nos dedicamos al ámbito de la salud emocional coincidimos en haber detectado que, con la práctica del mindfulness y la atención plena, las personas que buscan el embarazo consiguen crear en un interior un espacio saludable para propiciar que llegue el deseado bebé.

Dejan de culparse a sí mismas, su estrés disminuye y su autocompasión aumenta.

Los beneficios del mindfulness

Para la salud emocional de cualquier persona, los beneficios del mindfulness son incalculables. Y en el caso de cómo puede ayudar meditar a la fertilidad la lista también es larga.

Con mindfulness conseguiremos un equilibrio hormonal, lo que sin duda ayudará a la concepción.

También, y de manera natural, reduciremos nuestros niveles de estrés rompiendo con el círculo vicioso de seguir obsesivamente la ovulación y el ciclo menstrual. Estando menos estresados, ambos miembros de la pareja podrán gozar de una relación más fuerte y sana, reemplazando los sentimientos de culpa, preocupación e inquietud por no conseguir el embarazo por una sensación plena de conexión con uno mismo.

Culpar al propio cuerpo por no funcionar correctamente

Resulta habitual culpar al propio cuerpo por no funcionar correctamente y a la mente por no ser lo suficientemente inteligente para encontrar las soluciones a la infertilidad: con mindfulness conseguiremos suavizar estos sentimientos y mantener un diálogo interno más positivo y compasivo.

No es dejar la mente en blanco, es ver, aceptar y vivir el aquí y el ahora

Muchas mujeres afirman que la infertilidad ha sido la experiencia más perturbadora de sus vidas, una experiencia que acompañada de altos niveles de ansiedad y depresión en algunos casos equivalentes a pacientes con patologías graves.

Ante estas situaciones, ¿cómo plantearse sentarse a práctica mindfulness?

Debemos creérnoslo. Leer los múltiples estudios que lo confirman y saber que después de sólo ocho semanas de práctica de mindfulness, se pueden apreciar cambios en la plasticidad cerebral, que implican una reducción de la actividad de la amígdala (el centro del estrés y el miedo) y un aumento del tamaño del lóbulo prefrontal izquierdo relacionado con las emociones positivas. Y, sabiendo esto, queda practicar.

Practicar, practicar y practicar. Teniendo en cuenta tres puntos clave:

  1. Enfocar tu atención voluntariamente
  2. Al aquí y al ahora (no a otro espacio o tiempo)
  3. Sin ningún juicio, solo con aceptación

La constancia es algo importantísimo, pero los beneficios son tantos que vale la pena.

Con el mindfulness saldremos del modo automático obsesivo en el que nos vemos metidas muchas veces cuando no logramos ser madres. Podremos reconocer dónde está nuestra mente en este momento y dirigirla voluntariamente donde queramos.

Aumentaremos nuestra capacidad de dirigir el foco de tu atención donde elijamos y, concretamente, al momento presente que siempre es más manejable.

La práctica de atención plena puede disminuir la ansiedad anticipatoria que sentimos muchas mujeres en un proceso en el que la incertidumbre y el deseo son tan grandes.

Y, hablando en términos más científicos, también disminuye el cortisol y la prolactina si están elevados, favoreciendo una activación más adecuada del eje hipotálamo-hipofisario.

Este eje es el que permite un buen equilibrio hormonal que cree el ambiente óptimo tanto en la mujer como en el hombre para poder concebir y mantener el embarazo.

La práctica meditativa también disminuye el estrés

La práctica meditativa también disminuye el estrés oxidativo que está íntimamente relacionado con la mala calidad ovocitaria y espermática.

Además, el mindfulness disminuye la inflamación crónica que hay detrás de tantos problemas relacionados con la fertilidad, como pueden ser la endometriosis, dolencias autoinmunes o digestivas que conllevan malabsorción de nutrientes o alteración de la microbiota.

No dudes en contactarnos, queremos ayudarte.