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LA MATERNIDAD y EL POSPARTO

La maternidad es una experiencia transformadora, es un cambio vital muy potente que suele venir acompañado de una montaña rusa emocional.

Y es que cuando nace un bebé también nace una madre (indistintamente de que ésta ya tenga otro/as hijo/as) y ella y su entorno más próximo viven un proceso de adaptación, de reajuste a su nueva vida.

El periodo más complejo es el comienzo la maternidad: el puerperio. Se distinguen distintos tipos de puerperio. Esther Ramirez (2020) hace las diferentes distinciones:

  • Puerperio inmediato: primeras 24h
  • Temprano: des del día 2 a la primera semana.
  • Ampliado: desde la segunda semana hasta la cuarentena
  • Emocional: etapa abierta, puede entender su final en el momento en el que el hijo es mas autónomo y la madre siente que su criatura va saliendo de su esfera emocional.

El bebé nace esperando recibir amor, afecto, contacto,… en especial del cuerpo de su madre que es lo único que conoce hasta la fecha.

La biología nos ha provisto a las madres de una serie de mecanismos fisiológicos, psíquicos y hormonales para poder acompañar esas necesidades legítimas.
Pero sabemos, que a pesar de nuestra naturaleza y nuestro instinto, a veces el contexto, las experiencias del parto, la situación vital personal propia,… puede hacer que a esa mamá le cueste conectar con esas necesidades y sufra en esta etapa.

Cada maternidad es única

Cada maternidad es única, por lo tanto, cada experiencia, cada mamá, cada bebé,… vivirán una experiencia singular, siendo un sin sentido las generalizaciones y las comparaciones. 

Para algunas madres, la llegada al posparto es vivida como una etapa de expansión, de empoderamiento y de alegría por la presencia del bebé.

En especial si ese bebé era deseado, se han construido unas expectativas realistas de la maternidad y se tiene el acompañamiento personal y profesional adecuado.
Además, la vivencia del parto juega un papel fundamental. Si han tenido un parto donde se han sentido protagonistas pueden experimentar un gran poder transformador conectando con lo que han sido capaces de generar a través de su mente y su cuerpo.

Es normal que aparezcan inseguridades

No obstante, para muchas otras mujeres, el puerperio y sus cambios son vividos desde la vulnerabilidad, la fragilidad física y emocional. Es normal que aparezcan inseguridades, miedos,… incluso conectar con antiguas heridas infantiles que les remueven, como citaba Laura Gutman (2002) en su libro “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”.

Además, se suma el cansancio físico, la falta de sueño, los cambios hormonales,… Y estos síntomas pueden intensificarse si el parto ha sido vivido como una experiencia desagradable y/o ha dado lugar a heridas físicas que necesitan recuperación.

Cuidar a las mamás que acababan de dar a luz

También requieren una adaptación los cambios físicos que se dan en el puerperio.  La mayoría de las mujeres, tardan unos meses en recuperar una figura similar a la anterior, y para algunas estos cambios se instalarán en el tiempo.
No ayuda a vivirlo de una forma sana estar en una sociedad donde, desgraciadamente, se sobrevalora la talla que tenemos y dónde se premia la inmediatez y rapidez de los procesos.

En muchas sociedades antiguas se valoraba la maternidad y se acompañaba en tribu. Se hacían rituales para cuidar a las mamás que acababan de dar a luz, la familia extensa acompañaba en los quehaceres diarios y otras mamás de la comunidad vivían de forma conjunta la crianza de sus hijos e hijas.

Vivir una maternidad acompañada, cuidada y mimada

Vivir una maternidad acompañada, cuidada y mimada, favorecía el vínculo con el bebé y hacía que la experiencia fuera enriquecedora.
¿Os imagináis lo baja que sería la tasa de depresión posparto si se priorizara a las madres?